Mi buen amigo el Drag
"Patty es un hombre vestido de mujer, que deje de ser ese hombre que existía previamente es otra cosa. Pero, en ese vestuario se evidencia que Patty no tiene senos, que Patty tiene definitivamente un problema hormonal, que hay un exceso de testosterona. Se evidencia la masculinidad detrás de la máscara femenina del maquillaje y del vestuario"
Santiago Echeverry
Patty E. Patetik
Hace unas cuantas semanas un amigo, a quien reconozco gran talento y creatividad en el mundo del entretenimiento, me hizo una invitación por Facebook. El grupo al que me invitaba llamó mi atención por el homenaje glamuroso, colorido y digno que le hacía a una de las tribu sociales más atacada y menospreciada del globo, los Drag Queens. Hombres cuyos derechos fundamentales son vulnerados a diario y sin ningún tipo de ayuda por parte del Estado o la sociedad. Si, un grupo que a pesar de su majestuosidad histriónica, su deslumbrante visión estética, esa imagen metamórfica que desconcierta, su desparpajado sentido del humor, su valentía inigualable con la que enfrentan el día a día y, claro, ese espíritu multicolor que resplandece por doquier robándonos siempre una sonrisa; no ha logrado un espacio digno y de respeto en la sociedad, sus voces muchas veces son acalladas con violencia, en actos de muerte y sangre donde la dignidad humana brillo por su ausencia y en donde el derecho humano fundamental a la libre expresión y personalidad, parece más un chiste viejo de unos franceses ebrios de la antigüedad.
Hoy a mi corta edad, y después de haber estudiado, leído y aprendido sobre la historia del teatro puedo expresar, sin temor a equivocarme, que estos personajes son una de las semilla que logró germinar y trascender a lo largo de la historia de la humanidad y del arte teatral. Si tomamos un tiempo para repasar el Teatro Clásico Griego de Esquilo, Sófocles o Eurípides, el Teatro Isabelino con William Shakespeare a la cabeza, el Siglo de Oro Español de Lope de Vega o Tirso de Molina o, ya en la actualidad, el teatro moderno de gran popularidad que con tanta fama nos llega desde Broadway, con espectáculos como Pricilla Queen of the Desert y muchos otros. Nos queda claro, que tienen en los hombres - actores que se disfrazan o toman el aspecto de mujeres, su más vistosa y real joya.
Ahora que lo pienso, ellos son una especie de evolución de esos grandes actores que se travestían para darle vida a cientos de icónicos e inolvidables personajes que entretenían a multitudes. Mis amigos los Drags, simplemente decidieron hacer del transformismo un arte, un punto de referencia visual, un reflejo de la lucha contra los miedos, la falsa moralidad y el ghetto social. Para unos es su modelo de vida y su patrón de comportamiento, para otros simplemente es su medio de denuncia, su canal de expresión, su ser integral y vital.
Y bien, la pregunta simplemente sale a flote: ¿tendremos todos los hombres un amigo Drag dentro de nosotros? ¿Es posible que unos logren contenerlo, mientras otros simplemente lo dejan ser, le otorgan su libertad? A lo largo de mi experiencia de vida, que realmente es muy corta y amateur, he escuchado varias teorías del origen del homosexualismo y su derivados. Que se nace siendo gay, es decir, genéticamente nacemos gays, nuestros genes son gays _ wow _. Otras dicen que en las primeras etapas de la vida por influencias del medio de interacción y algunos adultos posiblemente "de closet" o abiertamente homosexuales los chicos se vuelven gays _ ummm no lo sé, la gran mayoría de hijos de parejas gays y lesbianas son heterosexuales _ He escuchado incluso que todos los seres humanos nacemos gays y que en determinado momento de la pubertad decidimos o quedarnos o desplazarnos al mundo heterosexual _ ¿será algo en los alimentos que comemos, la luz del sol o la luna que nos tocó, alguna vacuna con un componente diferente? no lo sé.
Lo que si tengo muy presente es que he conocido una cantidad sorprendente de "Hetero-confundidos". El termino seguramente alguien lo inventó, aclaro no fui yo, así que no quiero problemas de autor ni nada por el estilo. Pero describe perfectamente a esos individuos "completamente" heterosexuales, que con cierta eventualidad tiene momentos de libertad. Si señores, estos momentos pueden bien ser sexuales o de simple expresión, pero con el paso de la última década su especie ha crecido en números, mostrando una exposición interesante y divertida para los gays y desconcertante y preocupante para la comunidad heterosexual.
Es interesante recordar memorias de encuentros sexuales que jamás llegué a imaginar, así como de aquellas noches Burlesque donde evidencié espíritus en libertad, en plenitud. Mis fuentes, grandes amigos gays con historias de vida dignas de un guión de cine y mis propias experiencias. Recuerdo políticos de alto grado cuyos asistentes hacían realidad las escenas más sensuales jamás imaginadas dentro de palacios muy reconocidos, religiosos amados por su comunidad que disfrutaban de reinados de belleza gays, drogas y rock & roll en las lujosas fincas de su comunidad eclesiástica, médicos millonarios con mansiones soñadas y jóvenes esposos estudiantes de universidad que solo lucían en playas de Miami, padres de familia con dos hogares que atender y un deseo infinito por comenzar una vida nueva, una vida real, jueces y fiscales repetados que en las noches gozan el éxtasis de un maquillaje, del brillo y la feminidad, ingenieros que elevan su espíritu gracias al fetiche de un tacón, una peluca, un vestido sobre sus pieles o sobre la piel de un travestí de belleza mítica o profesores que se convirtieron en el estandarte de la lucha por los derechos de la comunidad LGBT, creando para el gusto visual y sensorial personajes maravillosos llenos de luz, belleza y el más invaluable grito de denuncia.
Si existe o no dentro de cada hombre un amigo Drag, pues que viva la diversidad, pero que viva dentro de un contexto de respeto e igualdad. Hoy escribo este artículo justamente porque quiero hacer un homenaje a estos individuos que me muestran a diario el poder que el ser humano logra cuando cree en sí mismo, cuando respeta su esencia, cuando se despoja de ataduras sociales, económicas, políticas o religiosas y se concentra en ser quien es, en amarse tal cual es, en respetarse integralmente, en combatir a sus agresores con valor y honor. Quien es capaz de dejarse guiar por su luz interior, por su pensamiento pacífico y justo, por esa esencia vital, mágica y, muchas veces olvidada, que todo ser humano lleva dentro de si.
No hay comentarios:
Publicar un comentario